LA HABITACIÓN SELLADA: MI RINCÓN PARA ESCRIBIR

LA HABITACIÓN SELLADA: MI RINCÓN PARA ESCRIBIR

Seguro que has oído hablar del rincón del escritor, ese lugar casi sagrado en el que se refugian los creadores de historias para dar rienda suelta a sus letras. Hay quienes sitúan su rincón en lo alto de una atalaya, en un espacio amplio y luminoso bañado por la inspiración que brota del estar al corriente de todo. Otros prefieren que su rincón sea similar a una cueva, un lugar profundo, vacío del ruido y del ajetreo de los mortales que siguen con sus vidas fuera. Casi todos los cuenta-historias tienen su propio rincón, y cada cual escoge el suyo en función de sus necesidades… O sus posibilidades. De hecho, son tantos y tan variados los lugares susceptibles de convertirse en rincón del escritor como escritores hay en el mundo. Yo también tengo el mío, aunque no es un lugar físico. Está donde estoy yo y se adapta a mí como un camaleón.

EL DÍA QUE ABANDONÉ EL JARDÍN DE LA ESCRITURA BUSCANDO REGRESAR A ÉL…

No sé si fue por mi formación en ciencias, por la eterna curiosidad que siempre me acompaña o por la necesidad de aprender cosas nuevas, pero cuando empecé a escribir a nivel profesional, nació en mí un profundo interés por comprender cómo funcionaba la cabeza de un escritor a la hora de hacer crecer una historia. Casi sin darme cuenta me propuse encontrar una especie de fórmula que me ayudara a estandarizar el proceso creativo de un cuenta-historias, algo así como una receta más o menos universal que, lejos de ser teórica, sirviera para hacer crecer, de verdad, una historia.

Después de leer mucho sobre el tema, me di cuenta de que jamás iba a encontrar esa receta si me quedaba en el jardín de la literatura, así que comencé a saltar tapias para colarme en un montón de jardines diferentes.

En el jardín de la neurociencia me di cuenta de que no todos tenemos la misma forma de aprender y que, además, no todos trabajamos del mismo modo. Gracias a esto y al modo en que, poco a poco, fui conociendo cómo funciona nuestro cerebro, empecé a rechazar dogmas. No existen las fórmulas magistrales a la hora de escribir. Por tanto, lo que yo buscaba no era una receta, sino una herramienta adaptable a las distintas formas de crear historias.

Después visité otros jardines. Algunos, como el del managment o la psicología, parecían a priori muy distintos entre sí. Sin embargo, poco a poco fui descubriendo que, en muchos casos, estaban regados por la misma fuente. Del coaching aprendí lo importante que es saber hacer preguntas, y esto dio sus frutos en el jardín de la literatura: la interrogación creativa se convirtió para mí en una gran técnica a la hora de encontrar los puntos fundamentales de una novela o de superar un incómodo bloqueo. La programación neurolingüistica me ayudó a darme cuenta de el lenguaje que usamos al escribir nos lleva a conectar con un tipo determinado de lectores. No sólo se trata de juntar palabras, sino de entrenarnos para usarlas bien, y no me refiero a un lenguaje culto, sino a un lenguaje eficaz. Incluso desarrollé mi propia forma de crear personajes, mis queridos personajes de colores, gracias a teorías de la personalidad como la teoría DISC de William Marston o las tipologías de Carl Jung.

LA HABITACIÓN SELLADA: UNA FORMA DIFERENTE DE ESCRIBIR

Mis paseos no quedaron ahí. En los últimos cinco años he explorado, con la curiosidad a flor de piel y con ganas de innovar, por terrenos como el de la inteligencia emocional, la terapia de aceptación y compromiso, el manejo de duelo terapéutico o la hipnosis. Fruto de todo ello: el método Habitación Sellada, una herramienta creativa pensada para que cada autor encuentre la mejor forma de escribir, sacando punta a sus potencialidades y teniendo muy presentes sus puntos flacos.

Creo firmemente que lo más importante a la hora de escribir es conocerse muy bien a uno mismo y yo a día de hoy me conozco un poco mejor que hace cinco años, cuando mi propio método creativo empezó a crecer de verdad. Hoy no solo lo utilizo para escribir mis novelas sino que, además, asesoro a numerosos autores en sus procesos e imparto diversos cursos basados en el método. Porque escribir no es difícil, sólo es laborioso.

Si te interesa conocer cuál es mi próximo curso pincha aquí.

 

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