LAS HUELLAS DE LA TELEVISIÓN…

LAS HUELLAS DE LA TELEVISIÓN…

Creo que nunca he hablado de esto en redes sociales, quizá porque durante un tiempo no he tenido nada que decir. O puede que porque no supiera cómo expresarlo. En los años 2015 y 2016, gran parte de mi trabajo fue en televisión, presentando La mitad invisible en La 2 de TVE. Es cierto que en esos dos años viví numerosas experiencias, aprendí un montón de cosas y tuve el privilegio de compartir tiempo y espacio con extraordinarias mentes creativas, tanto del cine como del teatro, la literatura, la pintura, la escultura o la arquitectura.
 
 
Atesoro grandes frases y momentos inolvidables de aquellos episodios de “la mitad” que, estoy segura, me acompañarán para siempre. Pero, si hay algo que aprendí en esa etapa, si hay algo que de verdad me hizo crecer, fue darme cuenta de que no me gusta trabajar en televisión. De la noche a la mañana me encontré en un mundo ajeno al mío, envuelta en un idioma, unas costumbres y unas formas de hacer totalmente distintos a los de mi verdadero mundo. Por aquel entonces, mi única prioridad, fuente de mis desvelos, era formarme como escritora; de pronto, la tele apareció en mi vida para convertirme en aprendiz de absolutamente todo. Tenía tantas áreas de mejora (entrevistas, dar en cámara, locución, maquillaje y peinado…) que llegué a dejar de lado mi verdadera pasión, las letras, por profesionalizarme en el mundo de la televisión.
 
 
Con esto no quiero decir que lo de trabajar en la tele fuera una mala decisión. Yo creo que en mi vida todo suma, que todo es aprendizaje, y la verdad es que me encuentro satisfecha al comprobar que, a pesar de haberme sentido al principio como una marciana fuera de mi planeta, en los últimos capítulos de La mitad invisible yo casi parecía una profesional del medio. Solo casi 😉
 
El último rodaje fue muy especial para mí. Era el episodio final, el más artístico y creativo de todos, y el cierre de una etapa a lo largo de la cual mi amor por la invención de historias se había hecho muchísimo más grande. Al acabar de rodar, harta de peinados y maquillaje, salí en busca de libertad. Me corté la melena y fui a que me tatuaran en la mano derecha mi palabra favorita: Escribir, como promesa sincera de que en el año 2017 sólo iba a dedicarme a coser palabras y a seguir aprendiendo en el campo que de verdad me apasiona, el de la literatura. Y eso es lo que estoy haciendo ahora, escribir…
 
No descarto volver a trabajar en televisión, aunque preferiría estar detrás de la cámara, encargándome del guión 😉
 
It's only fair to share...Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin